Toda la luz del espectacular sol Galego se concentró en un instante sobre un nuevo lucero mucho más bello y gracioso: María.
Con su sonrisa y porte nos miraba pizpireta mostrándonos sus piecitos divertida. Sus padres, María y Agustín, paseaban su tesoro con orgullo por todo el puerto.
El Maite se puso sus mejores galas para decir hasta luego a la familia más de moda y dicharachera del pueblo: Nos vemos en breve, que hay mucho que celebrar!!! (con permiso de María madre, secuestraremos a Agustín de forma premeditada y alevosa en próximas fechas...)
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