viernes, 4 de junio de 2010

Cachito





De manera fulminante, Nat King Cole se ha colado, desde los albores de la aventura, como la voz que inspira y guía nuestra travesía. Cachito, cachito, cachito mío...
Con su música en la gramola y en el espíritu compartido a grito pelado con las mocitas de Madrid, las ocho de la tarde siempre puede ser una buena hora para cerrar el chiringuito, apurar un helado, recoger a la tropa y tirar millas rumbo a Galicia.
El Padornelo se quedó bajito ante nuestro brío y la ruta se hizo corta en una noche estrellada que nos llevó a admirar Combarro y su flamante marina Chill-out a eso de las tres de la mañana. Poco más tarde estábamos ya en la terraza de casa Maitina sobre el puerto de Sanxenxo admirando las fabulosas vistas de nuestra ría más querida...y todavía me preguntan que porqué eres mi Cachito, pedazo de ría que Dios me dió...

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